Casa Rosada. Presidencia de la Nación Argentina

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Reunión con intendentes bonaerenses: Palabras de la Presidenta de la Nación

Muy buenas tardes a todos y a todas, en este día tan especial; Gobernador de la provincia de Buenos Aires; Intendentes; Intendentas, en este 17 de octubre: qué mejor manera de recordar y homenajear ese 17 de octubre haciendo cosas como las que estamos haciendo hoy. Yo quiero rescatar detrás de las intervenciones, la tuya fue Julio, la memoria podríamos decir, recuerdos del pasado y recuerdos del presente también. Vos contabas, en el 2002, que llorabas en una reunión del consejo del partido porque no sabías qué hacer; a Mariano le pasaba lo mismo, a mucha gente.

Yo era legisladora nacional y era muy difícil ser político en el país, política en el país, o empresario, o banquero, o cualquier cosa que tuviera vinculación con el poder económico, institucional o político porque se focalizaba en ese poder las desgracias que sufría el pueblo argentino. Julio recordaba en su intervención, el ex Salón Padilla, hoy Salón Manuel Belgrano, del ministerio de Economía, donde se reunían las conducciones económicas del país con los delegados del Fondo Monetario Internacional, con Anoop Singh.

Yo nunca me reuní con Anoop Singh, pero recuerdo a Teresa Terminasian, que también venía del Fondo Monetario, a reunirse con nosotros, en el Senado de la Nación, a tomar examen, e inclusive recuerdo sanciones de leyes, que por supuesto voté en contra, porque eran solicitud del Fondo Monetario Internacional. Recuerdo ese país sin esperanza, con enfrentamientos, un país que terminó, que creíamos que se nos iba de las manos, ese 19 ó 20 de diciembre. Yo lo recuerdo bien porque estaba sentada. en el Senado de la Nación, y me acuerdo que un compañero – que hoy es Diputado – entró casi a los gritos diciendo: "le están pegando a las Madres, en la Plaza". Estaba entonces el ex Presidente Alfonsín, que se sentaba banca por medio conmigo y me acuerdo que tomaron decisiones, en ese momento, de ir a la Casa de Gobierno. Una historia que la vivimos muy de cerca, ese día recién pudimos salir del Senado pasada las doce y media, una de la mañana, por la puerta trasera del Senado, además, sobre Combate de los Pozos y desde los distintos edificios la gente tiraba cosas. Era la Argentina que parecía que se esfumaba, que se rompía en mil pedazos.

Por eso lo que contaba Julio, de Florencio Varela, de la falta de hospital y del Hospital hoy, del Cruce, "Néstor Kirchner", que ha sido catalogado como el hospital público más importante de la República Argentina, es impresionante pero en el 2002, Florencio Varela era apenas una ciudad dormitorio, una ciudad donde la gente iba a dormir o se quedaba a dormir porque no tenía siquiera trabajo. No hablemos de pavimento, ni de cloacas, no, no, no había trabajo, no había fábricas. Como vos recién señalabas las escuelas eran comedores, los docentes no iban a enseñar, los docentes iban a darles de comer a los chicos. Y no digo que hoy sea el país ideal, pero de aquel país a este hay una distancia sideral e inimaginable para nosotros mismos. Para quien habla si vos me decía que nosotros íbamos a poder estar en esta Argentina, de hoy, en el 2002, en el 2003, yo te decía que estábamos locos. Es más ni siquiera creía que Néstor podía ser Presidente, con eso te lo digo todo. Así que imagínate si podía pensar si podíamos cambiarlo, con el nivel de endeudamiento, en fin todo lo que era.

Y me acuerdo también de las palabras del Vasco y del concepto de lealtad, que

tantas veces fue distorsionado hacía el peronismo como si fuera una suerte

de obsecuencia o de verticalismo ciego a la dirección de un partido, o a la dirección de un movimiento. Y en realidad la lealtad que la gente tuvo con Perón y con Eva, con el peronismo, a mí no me gusta hablar del justicialismo, odio la palabra justicialismo, a mí me gusta hablar del peronismo, yo me identifico con el peronismo, yo soy peronista. (APLAUSOS). Esta es la lealtad hacía dirigentes que la gente identifica como defensores y representantes de sus propios intereses; cuando el Vasco habla de obras para los municipios o para las provincias claro que no son obras ni para los Intendentes ni para los que nos votaron. Cuando uno hace una cuadra de pavimento no pregunta si en la cuadra viven radicales o peronistas o a quiénes votaron, cuando se pone el agua potable se pone para todos, cuando son las cloacas y el gas es para todos y así las infinidades de obras de infraestructura.

El concepto de lealtad está vinculado con la lealtad con los intereses del pueblo y de la Patria, que es la misma cosa. Y que eso es lo que nos ha diferenciado al peronismo de ciertos movimientos políticos que creían en una Patria sin pueblo, u otros que hablaban de pueblo, pero no vinculado a los intereses y las raíces profundas de nuestra historia, de nuestras tradiciones, de lo que somos y de lo que creemos. Por eso la permanencia del peronismo, la lealtad es fundamentalmente con esto. Y yo creo que más allá de las virtudes y errores que todos tenemos, que tuvo Néstor, que tengo yo y tenemos cada uno de nosotros me parece que la gente identifica a este proyecto, desde el año 2003, con la defensa irrestricta de los intereses del pueblo.

Yo creo que hasta los que no nos quieren saben de esto; algunos no nos quieren porque precisamente tenemos esos intereses, otros porque tal vez por prejuicios culturales creen que estar identificado con el pueblo, con los que menos tienen es una cuestión que rebaja sus aspiraciones de movilidad social ascendente, como si el progreso pudiera ser una cuestión individual, de construcción individual y no concebir al progreso como una construcción colectiva. Esto también nos viene, un poco, de nuestra tradición de inmigrante, de nuestros abuelos. Yo me acuerdo que mis abuelos que decían: "bueno, el que no tiene nada es porque no quiere o porque no trabaja", es una cosa muy de los europeos. Soy nieta de europeos, sin comprender – que es cierto – que hay una gran cantidad de esfuerzo personal, pero por más esfuerzo personal que vos pongas si no hay un proyecto de país que acompañe, que genere trabajo, que genere puestos de trabajo es imposible progresar, crecer, tener trabajo, darle de comer a nuestros hijos, permitir que los hijos de los obreros lleguen a la universidad y además de llegar a la universidad podamos llegar a la Presidencia de la República Argentina. Esa es la movilidad social ascendente que caracterizó al peronismo y que molestó a algunos.

Jauretche siempre decía que las mayorías tienen mucha alegría, porque son mayoría, porque han conquistado derechos. Nadie si no ha conquistado derechos, ha ampliado garantías puede conformar un espacio mayoritario. Por eso las mayorías y los espacios mayoritarios – como lo ha sido el peronismo – son alegres. Y por eso tienen odios las minorías que creen haber perdido privilegios. Privilegios que no pierden, en realidad, porque muchas veces si uno observa también han crecido económicamente. El crecimiento ha sido para todos, inclusive – yo diría – que ha sido más fuerte para aquellos que más tienen por una cuestión simple de regla de concentración del capital. Y sin embargo, prejuicios culturales, el considerarse diferente por tener más, yo quiero considerarme diferente por ser mejor, nunca por tener más plata. Y entonces el que el pobre pueda progresar ya es casi igual al otro, y entonces esto es como una perdida de privilegio. Con cuestiones culturales profundas, que están arraigadas y que nosotros debemos explicar, no combatir y enojarnos y descalificar a los que piensan de esa manera, sino tomar como una tarea militante y docente casi explicar el porqué se pueden dar esas transformaciones.

Nos pasó en la primera etapa del peronismo, el primer y segundo gobierno de Perón, donde muchos creyeron que habían podido progresar porque sí y luego se transformaron en no peronista, por ejemplo, siendo que había progresado a partir del peronismo y es por el prejuicio cultural muchas veces ¿no? Y creo que estás cosas no nos tienen que enojar a nosotros, al contrario, la inmensa responsabilidad de todos y cada uno de comprender y tratar de deshilvanar y deconstruir todos esos prejuicios culturales para entender que la posibilidad de realización de un país se hace con los 40 millones de habitantes adentro.

Si uno compara los países de mayor desarrollo, no los comparemos hoy como están, pero en realidad es porque han hecho una cohesión a partir de que han podido crecer parejos. Y fíjense ustedes que han comenzado los problemas cuando precisamente esos países que crecían parejos con grandes sectores de clase media han comenzado también a tener problemas por la desigualdad. Pongo el caso típico de Estados Unidos, que era digamos el sueño americano, la clase media, que hoy ya no es mayoría en Estados Unidos, y donde un 1 por ciento concentra el 25 por ciento del PBI y maneja el 40 por ciento de la economía. Esto finalmente trae problemas porque la desigualdad trae problemas. Entonces por eso creo que es muy importante entender esto de la lealtad. Lealtad que uno ve por allí, ya que han hablado de algunos medios los compañeros que han hecho uso de la palabra, de fondos buitres acechando a la Argentina, de gente que sirve a otros intereses como si los juicios que hay fueran contra Cristina Fernández de Kirchner o contra el peronismo, los juicios son contra la República Argentina, son contra los 40 millones de argentinos y lo hacen fondos que compraron por centavos dólares, que no quisieron entrar en la reestructuración de deuda y que se apoyan precisamente en inmunidades que fueron renunciadas por gobiernos anteriores. Los tratados internacionales de renuncia de inmunidad no fueron firmados por este gobierno, ni fueron aprobados por el Parlamento del año 2003 en adelante, tampoco la deuda que estamos pagando religiosamente – hoy pagamos Bonar 10, 200 millones de dólares, que tenía el bono legislación argentina, pero se pagó en dólares – entonces cuando uno ve que realmente se ponen increíblemente algunos, muy pocos, pero poderosos del lado de los fondos buitres realmente – digo – más que maldad hay irracionalidad, una profunda irracionalidad y un profundo desamor a la Patria y al prójimo fundamentalmente.

Y esto yo creo que lo que la gente identifica así, más allá de nuestros errores con este gobierno: la lealtad con los intereses del pueblo, irrestrictos, aún a costa de ser descalificados, agraviados, pero en definitiva yo estoy absolutamente comprometida con esa historia, pero no de ahora, del 2003, porque lo hacía cuando estaba en la Cámara de Diputados, en la Cámara de Senadores y era oposición dentro de mi propio partido por las cosas que se hacían, partido del cual nunca me fui además porque viste que siempre hubo en el peronismo esa cosa del peronómetro, ¿no? Yo me acuerdo que cuando era muy jovencita y venía una y me decía: "yo soy peronista desde hace mucho tiempo". Y claro si yo tengo 20 años y si vos tenés 40 ó 50 tenés que ser peronista ante que yo. Pero me parece que el peronismo no se mide por la antigüedad, me parece que eso está bien para un escalafón administrativo. A mí me parece que el peronismo se mide en los hechos, en las obras y en los compromisos que cada uno tiene. (APLAUSOS).

Y la verdad que este 17 de octubre, muy especial por muchas cosas, es un 17 de octubre que nos encuentra en un mundo desvastado. Hace poco me tocó estar hace unos días apenas... hoy estuve con el compañero Lula, una buena forma de festejar el 17 de octubre, ¿no?, unidos o dominados. Y Lula, junto a Néstor fueron los artífices de terminar con esa maldición que traía la América del Sur de un presunto enfrentamiento entre los hermanos del Brasil y los hermanos de la Argentina, ellos dos tuvieron el rol histórico de acabar con ese prejuicio ese mito. Y los dos pertenecen - ¡oh casualidad! – a partidos nacionales, populares y democráticos. Y yo no creo, como dijo alguien antes, en las casualidades, sino en las causalidades.

Hoy estuvimos con Lula, que realmente lo vimos muy bien de salud, y les quería contar que el otro día nos estaba visitando también el presidente de Irlanda, un politólogo, estuvimos con Juan Manuel y con él, y realmente fue muy interesante, nos hablaba del modelo roto, hablando obviamente del modelo de los países desarrollados, el modelo roto y yo lo escuchaba, el otro día hablar también al presidente de Venezuela, de la República Bolivariana de Venezuela, porque si me escucha que no digo de esa manera se va a enojar, y también vimos que nos quisieron plantear como que la elección de Venezuela era una suerte de segunda vuelta en la Argentina, o sea que parece ser que si a Chávez le hubiera ido mal, significaba que también a nosotros nos iba mal. Y allí fueron más de diez mil periodistas de todo el mundo porque creían... me parece que había tanto interés y tanta demostración y tanta observación, que no me pareció un mero interés periodístico o sociológico. Yo creo que algunos pensaban – y tenían todo el derecho a creer – lo que habían escrito porque ahora se produce otro fenómeno. Me acuerdo, una vez en el bloque, con el presidente de bloque en ese momento, bueno los compañeros haciendo operaciones y escribían cosas en los diarios, y después venían al bloque y hacían líos sobre las cosas que habían salido en el diario, que la habían hecho ellos. Entonces este compañero les decía: "hermanos, la operación ya la hicieron, pero no vengan adentro del bloque a hacerme la interna si ya sé quién escribió esto". Vos te acordás Mariano, ¿no? Pasa un fenómeno parecido, saben que son mentiras las cosas que están escribiendo, pero después las leen, las escuchan, las miran y terminan creyéndolas y se las hacen creer a algunos, no a todos afortunadamente, porque evidentemente sino no habrían los resultados que hay en las elecciones, en el propio Brasil, donde el candidato del PT, estaba en cuarto lugar y entró en segundo vuelta y hoy me decía Lula que está ganando en San Pablo y arrasando en Río de Janeiro y en los principales municipios.

Por eso esta suerte de realidad virtual de la que hablaban algunos y de la otra: la de los hechos claros y concretos, de la gente de carne y hueso. Y por eso esa desazón incomprensible que uno veía en algunos comunicadores sociales, en la noche del último domingo, con fuegos artificiales que el pueblo venezolano festejaba que habían ganado las elecciones. Y realmente se montó algo en donde finalmente pudo comprobarse lo que nosotros veníamos afirmando desde hace mucho tiempo, que había plena democracia y que la gente votaba, es más registraron participación ciudadana, no siendo el voto obligatorio, del 80 por ciento. Me gustaría saber si en la Argentina - si el voto no fuera obligatorio - si llegamos al 80 por ciento. Entonces esta cosa que nosotros vemos todos los días y que te da, pro ahí te duele porque te esforzás, trabajás, pones muchas cosas, yo siento que he puesto muchas cosas, nuestra familia ha puesto muchas cosas, cada uno de ustedes, cada uno de los argentinos, cada uno de los 40 millones de argentinos ha puesto muchas cosas y obviamente cuanto más arribas estás más cosas tenés que poner porque ese es el nivel de responsabilidad, y no tenés que quejarte por el nivel de responsabilidad. Pero sinceramente creo que la mejor manera de homenajear esta historia, que ya no es la historia – como decía el Vasco – ni de un partido, ni de un sector, es la historia de los argentinos: la de los que nos votan y la de los que no nos votan; la de los que nos quieren y la de los que no nos quieren. En realidad, este proyecto es para los 40 millones de argentinos y esto es lo que diferencia un proyecto de inclusión de uno de exclusión y lo que lo hace viable al de inclusión: que el de inclusión tiene la inmensa virtud y la fantástica generosidad, por la propia dinámica de acumulación, de generación de puestos de trabajo, de generación de empresariado nacional, de sustitución de importaciones, de beneficiar aún a aquellos que política o partidariamente no están de acuerdo. También lo beneficia.

No sucede lo mismo con un proyecto de exclusión, donde entonces las grandes mayorías normalmente quedan afuera y terminan sobreviniendo las crisis institucionales cíclicas que hemos tenido en la República Argentina.

Yo creo que el gran desafío que tenemos los argentinos, los 40 millones, pero especialmente su dirigencia política partidaria, la que es oficialista y la que es opositora, es la de lograr un nivel de institucionalización de los derechos, garantías alcanzados, del desarrollo productivo alcanzado, no solamente podemos ser los peronistas los garantes de los distintos parques industriales que están en cada una de las localidades de la República Argentina; no solamente tenemos que ser los peronistas los garantes de que se siga haciendo obras de infraestructura; no solamente tenemos que ser los peronistas los garantes de que no se vuelvan a escuchar los cantos de sirena permanentes de los que quieren volver a endeudarnos y nos dicen "ay, no tenemos acceso al mercado de capitales" y a Dios gracias, porque si hubiéramos tenido acceso al mercado de capitales, seguramente nuestro sistema financiero estaría con un grado de activos tóxicos que no estaríamos como estamos hoy. A Dios gracias que podemos hoy tener un proceso de sustitución de importaciones que nos permite generar puestos de trabajo.

Pero esto tiene que ser el piso; esto que hemos logrado, no es el techo, es el piso y de este piso tienen que hacerse garantes, no solamente los peronistas, sino todos los partidos nacionales, populares y democráticos de la República Argentina.

Este es el grado y la demanda que tenemos que tener, que se institucionalice para que no dependa de una persona o de un sector. De modo tal que esto que hemos logrado, que nuestros hijos vayan al colegio a estudiar; de esto que hemos logrado que el 6.47 del PBI se destine a educación; de esto que hemos logrado de que tenemos al 96 por ciento de los hombres y mujeres en edad de jubilarse cubiertos por un sistema previsional que le llega; de esta Asignación Universal por Hijo que algunos creen, yo escucho todavía, pensar que son programas para vagos, que son programas...cuando Naciones Unidas lo ha calificado como el programa de inclusión más importante, 1.2 del PBI. Esta Asignación Universal por Hijo que yo quiero que el día de mañana sean todas asignaciones familiares porque significaría que han conseguido trabajo registrado.

Porque también sabemos que estas asignaciones universales por hijo ayudan a los que no tienen trabajo registrado, a los que todavía no han sido declarados por sus patrones a complementar un salario digno para llegar a fin de mes.

Yo recibo muchísimas cartas de mujeres y de hombres que me dicen...fundamentalmente de mujeres, los hombres son más vergonzosos de reconocer algunas cosas.

Y ustedes deben acordarse de las épocas de mishiadura donde las que hacían las colas, cuando no había trabajo, eran las mujeres porque a los hombres les da vergüenza, porque el hombre ha sido creado y el hombre ha sido culturalizado como el sostén de la casa, es parte de la hombría sostener la olla, parar la olla. Y cuando los hombres quedaban sin trabajo, se destruían inclusive los hogares. Porque también, el hecho del fenómeno de muchísimas jefas de hogar, es producto también de esas década perdidas.

Si yo tuviera que definir estos casi 10 años, 9 años y algo, podría definirla como la década ganada. Esta fue una década ganada por los argentinos, como fueron décadas perdidas las anteriores, en endeudamiento, en empobrecimiento. Deudas que, bueno, que todos las conocíamos. Cuando Néstor llegó con apenas un 22 por ciento de votos...

Yo no me voy a olvidar nunca porque cada vez que voy allá adonde hay una partecita de él muy chiquitita, en la parte de arriba hay fotos y comienzan las fotos de él cuando está joven y la segunda foto es la foto de cuando él es presidente y está cuando le pegan –casi como una metáfora- con una cámara, no quiero decir nada con esto, pero casi una metáfora, y tiene una herida cortante, profunda.

Él entro herido a la Casa de Gobierno, no solo herido por esa cámara que le había partido la frente, sino entró herido porque entró con el 22 por ciento de los votos nada más, entró deslegitimado. Y el tipo, a fuerza de coraje y de política y a fuerza de gobernar y gobernar, y digo tipo con orgullo porque era mi tipo, construyó una Argentina absolutamente diferente, una Argentina con autoestima. Los argentinos volvimos a tener autoestima, nos habían convencido que no servíamos para nada, que éramos unos inútiles, que todo lo que venía de afuera era mejor, que los otros países eran mejores.

Los argentinos hacían colas...Cuando yo era senadora, Julio, además de las cosas que viví, yo salía por esa Callao y entraba para mi casa de Juncal y Uruguay y pasaba por el Consulado español y veía colas y colas, todas las noches, inclusive los coleros, hasta carpitas, para irse a España y para irse del país. Yo recuerdo esa Argentina. ¡Cómo no valorar esta Argentina de hoy!

Y bueno, vamos siempre a encontrar críticos y, bueno, es buena la crítica también. ¿Sabés por qué? Porque la crítica nos esfuerza a ser mejores, a tener más fuerza.

Yo cada vez que...Algunos creen por ahí que cuando me pegan me desmoralizan. No saben, pero cuánto más me pegan...y él era igual. Era como que cuando le pegan o lo castigaban, él mismo se desafiaba a sí mismo. Yo creo que a veces demasiado. Esa también creo que fue...

Pero él vivió como quiso, vivió como quiso, nunca reconoció jefes. Él tenía un norte, una idea: primero, fue gobernar su provincia, ese fue su gran sueño cuando lo conocí, que yo le día que estaba loco, andábamos corriendo ahí en La Plata para ver cómo podíamos escaparnos y él andaba soñando con ser gobernador. Y después vino lo otro, ya por el 2002, y yo tampoco creía que llegábamos, sinceramente.

Yo le decía, ese día que se lanzó ahí por micrófono, acá en la Casa Rosada, donde había un micrófono y cada uno que pasaba se mandaba una parrafada, eran épocas increíbles, dan risas y ganas de llorar.

Pero me refiero y quiero retomar eso que él entró herido acá y, bueno, y cuando se fue, se fue triunfante y se fue triunfante no solamente de la Casa de Gobierno, se fue triunfante también de la vida. Porque no sé si Dios habrá querido también que sea justamente en el año de ese Bicentenario que él se fuera y en el mes de octubre. Y me acuerdo su alegría cuando vio ese pueblo que desbordó Buenos Aires festejando los 200 años y nos dio a todos los argentinos, a todos, a todos, a los dirigentes fundamentalmente, una gran lección de que el pueblo no come vidrio, de que el pueblo sabe, entiende, comprende.

Por eso, yo quiero decirles a todos ustedes que este trabajo que han hecho durante las jornadas de trabajo, cuando el otro día, el lunes, en una teleconferencia en General Pinto y Germania, uníamos la ruta y esa maestra hablaba de los años que había tenido, 15 años dijo ella, recorriendo esa ruta y que cuando llovía o se quedaba a dormir en Germania o tenía que recorrer 150 kilómetros así en U, porque vimos las fotos, era un barrial y un charco imposible de cruzar. O ese trabajador municipal que con vos, Jorge Ferraresi, de 62 años, tenía 41 años alquilando una casa, tenía su casa, Carlos creo que se llamaba y María Magdalena su esposa, si mal no recuerdo. Ese magnífico centro cultural increíble que Paco y Celso pudieron hacer en Mendoza con 71 palos de la soja y 45 de regalías y que revela que cuando administrás bien lo que tenés y gestionás las cosas se pueden hacer en la República Argentina.

Entonces, digo que esa es la Argentina de los hechos; esa es la Argentina de los millones de seres silenciosos y anónimos que conforman la Argentina; esa Argentina que Scalabrini Ortiz describió el 17 de octubre, ya que estamos hablando del 17 de octubre del 45, como la patria sublevada, el suelo sublevado, él habló del suelo sublevado de la patria.

Y yo creo que lo que dijo también, para terminar, esa frase que nos gustaba a los jóvenes decir y esto también es la transformación que hemos tenido desde el propio peronismo y que hemos sido capaces de realizar. Esa frase flamígera de Evita, "que la patria dejará de ser colonia o la bandera flameará sobre sus ruinas". Yo cada vez que la veo a Eva diciendo esas cosas, es francamente conmovedor.

Tuvimos la inmensa suerte y esta es la inmensa suerte que tenemos los que estamos aquí, todos los que de alguna manera se identifican con nosotros, con el peronismo, que pudimos, como dijiste vos, dejar de ser colonia y que la bandera flameara sobre escuelas, sobre fábricas, sobre rutas, sobre hospitales, sobre chicos que tienen su computadora, sobre universidades en el Conurbano bonaerense y con los mayores presupuestos en educación. Es una inmensa suerte que no tuvo nuestra generación.

Por eso creo que debemos sentirnos alegres y contentos. Porque falta mucho, este es el piso, pero hemos logrado tener autonomía, hemos logrado...

Hoy cuando leía que España tuvo que retroceder y volver a permitir el ingreso del biodiesel argentino y que algún diario dijo que el Gobierno español lo hizo...No, señores, fue gestión del Gobierno ante la ONC porque sabían que perdían el juicio por eso tuvieron que levantar la prohibición. Y eso es representar los intereses de los argentinos.

Y convengamos...Yo no soy productora de biodiesel ni tengo intereses vinculados al biodiesel. Sin embargo, peleo por cada uno de los intereses de los argentinos que son agredidos injustamente por políticas de restricción, por políticas que quieren trasladarnos sus problemas hacia nosotros, vamos a defender cada uno de esos argentinos, aún aquellos que tuvieron grandes diferencias con nosotros.

A mí me ha tocado en el G-20 defender que los commodities no tuvieran tope como querían ponerles y como van a intentar, les aclaro, ponerlos si se agrava la crisis en los países desarrollados, porque se puede prescindir o puede bajar el precio del petróleo, pero el precio de los alimentos es diferente. Porque alguien puede no subirse al auto; puede necesitar menos petróleo porque la actividad económica decayó, pero comer, necesita comer todos los días. Y una vez que la gente se acostumbra a comer y adquiere esa sana costumbre, lo sabemos del peronismo, va a luchar con uñas y dientes para seguir conservándola y en hora buena.

Así que, con todo este espíritu, espíritu de construcción, espíritu de unidad nacional, espíritu de construcción colectiva, espíritu de saber que necesitamos el esfuerzo de los 40 millones de argentinos, espíritu de saber que nosotros solos no podemos, porque ya tuvimos la experiencia histórica durante los gobiernos de Perón, tanto en el primero y en el segundo como el tercero, que necesitamos de la confluencia de los distintos sectores y de la comprensión de los distintos sectores...Hoy tenemos un mundo diferente, una Argentina diferente y una América del Sur también diferente que salta cuando cada país es atacado en su democracia o en sus instituciones y que hoy estamos mucho más férreamente unidos. El MERCOSUR, la UNASUR en la que muy pocos apostaban, en la que muy pocos creían y en la que trabajamos día a día, tiene que ser la plataforma para seguir creciendo, para seguir incluyendo y para seguir haciéndole honor a nuestra propia historia, que es lealtad, en definitiva, con las convicciones, con el pueblo y con la patria.

Muchas gracias a todos y a todas. (APLAUSOS)